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Aeropuertos

El crujido de una bolsa con olor a frito. El contrapunteo de las voces mecánicas de los últimos llamados a los pasajeros ausentes. Las risotadas de dos mujeres espontáneas que mantienen la espera entretenida. La sala entre incontables dedos y pies fuera de sintonía, creando un coro ansioso de ticks nerviosos. El suspiro seco de los ojos privados de sueño. La respiración leve de los cuerpos de plomo clavados horizontalmente en lo que serían cuatro asientos, pero que a los viajantes agotados les parece la mejor de las camas tomando en cuenta que el suelo es la única opción restante. El cansancio le gana a su consideración e incluso al más básico nivel de paranoia, común entre los pasillos y salones de los aeropuertos.
Las caras de pasaporte americano, los latidos cabalgantes de la sangre inmigrante, la coraza emocional de los que tienen los rasgos poco definidos y cuya existencia suele justificar la desmesurada cantidad de cámaras de seguridad escondidas. Las zapatillas medio sueltas de…

Instrucciones para Respirar

Inhalar. Exhalar.  Inhalar. 
Pararse firme.Exhalar.  Relajar los músculos innombrables entre el cuello y los hombros.  Inhalar.  Olvidarse de la alarma del velador.  Exhalar. Desabotonarse el pantalón.  Inhalar.  Oler el pan tostándose desde el pasillo que conduce a la cocina.  Exhalar.  Diluir la velocidad acelerada de los propios prejuicios.  Inhalar.  Combinar el calendario y las horas en el preciso momento.  Exhalar.  Dejar que las piedras de la zona abdominal se vuelvan mariposas.  Inhalar.  Suavizar la mirada y entrecerrar los ojos ante las luces brillantes.  Exhalar.  Identificar los nudos que entrecortan la voz.  Inhalar.  Sentir el Qi fluir libre por las entrañas de la manzana de Adán.  Exhalar.  Dejar caer la manzana de Adán.  Inhalar.  Fijarme en el suelo como un árbol a través de raíces imaginarias que salen directamente de las plantas y los dedos de los pies.  Exhalar.   Pretender que la piel es un puente y no una frontera. Inhalar.  Permitirle a la columna vertebral colgar de un finísimo rayo de sol…

Hoy le encontré la luz al día

Tercer Ojo

Me nace un bulto en la frente. Quiere abrirse el párpado central como una cortina de cine. Yo me callo la boca. Me muerdo los pensamientos que empiezan a sacar chispas desde las profundidades de un mar índigo y mil peces sin rostro.

Me crecen pestañas en la mente. Curvas y danzantes en todas las direcciones. Me cuesta entender cómo pude haber vivido así: bajo la superficie vana de dos dimensiones quasi planas. Comienzo a percibir una luz que se desliza hacia abajo y me da vuelta las pupilas. Siento que un calorcito se derrite como la cera hirviendo de una vela que gotea lentamente desde el punto más alto de mi cráneo y me dilata la percepción de mi propia energía afuera del cuerpo en un plano astrofísico.
Es nada más un instante en el que el tiempo se disuelve al estilo Dali y en el que el eje horizontal me borra el ego del mapa. El ojo entrecierra su párpado como un recién nacido y entiende el propósito universal de la creación. Puede ver. Está vivo. Latiente, con una vena energética…

Árbol Infértil

Es la longevidad fruto del árbol que se mantiene infértil? Ese árbol que, por no tener fruta que cargar, se mantiene florecido  y sus ramas se expanden con el horizonte sin jamás perder la ligereza ni el deseo de explorar cada estación, año tras año?
Porque ese árbol extraño no tiene nada que perder cuando  su dolor o su locura le pertenecen a él y a ningún otro. No tiene cargas que se pudrirán en el calor si se acerca demasiado al sol, máximo una quemadura o dos de esas que se curan con sal y agua del chorro. Cargas que le podrían costar un brazo o dos si se volvieran muy pesadas, y esos brazos no los quiere arriesgar, pues son los que le permiten acariciar el cielo  y le mantienen lejos de la tierra dura y estática que le empuja hacia abajo.
Ese árbol que decide ser infértil, pero vivir por todas las vidas que se ha ahorrado engendrar; ese que se deja amar por el viento y no le da miedo dejarse seducir por su voz, vibrar, moverse sin control, cantar con cada una de sus hojas junto …

Entre Voces y Reflejos

La garganta se me seca de tanto callar, pero la mente se corroe de tanto pensar y pensar en tanto absurdo. Que es absurdo no porque lo sea si no porque no sé si hay alguien más que piense en ello como yo.
La sonrisa se me cae, se me cae a destiempo; el labio izquierdo del derecho, el rostro izquierdo del derecho, el alma izquierda de la... ¿que? ¿Cómo es que no es una todavía? Después de tantos errores  y trizas diminutas en mi espalda ceniza que intenté curar con saliva y manos pegajosas; después de permanecer parada tanto tiempo en la misma esquina y haberme teleportado a un universo paralelo, ¿Todavía no ha cocido la piel vieja con la recién nacida?
Lanzo violentamente este asterisco de luz  hacia quienes me quieran hoy y mañana. Porque el ayer me llenó de larvas  que desintegraron mis entrañas más preciadas. El pasado se comió la manzana entera que me dijeron no morder y con ella, todas esas voces que me decían tantas cosas parecidas. Desde las páginas inmortales de un árbol sin semilla que un día entendi…

Yo Tengo una Venezuela Perdida

Y es que el tiempo se lo a quitado todo a su tierra y a mi, su recuerdo.  No importa cuanto tiempo la haya conocido,  yo crecí amando ese nombre y su gente me vio nacer;  aprendiendo que ese, el lugar donde mis seres más amados amaron más y fueron felices como nunca, es de donde vengo; a pesar de que no me reconozca el rostro. 
Donde, a pesar de la migración obligada, se me quedó inexplicablemente el sabor de arepa  y esa alegría sin motivo que todos se preguntan de donde brota.  Yo ya no pertenezco a ningún lugar, porque a donde pertenecía ya no existe  y solo es historias preciosas que me cuentan los mayores;  junto a una voz que es de aquí y es de allá, sin ningún dueño.
Pero yo puedo amar más que a un solo suelo y más que a pocas gentes,  y puedo ser de todas partes.  Porque puedo llorar al sentir temblar estas tierras y mañana, al escuchar un arpa llanera.  Porque mi espíritu puede dividirse y multiplicarse; amar sin fronteras.

Fuerza Venezuela, y todos tus otros huérfanos que te…