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El Último Esfuerzo de mi Imaginación

Te miro en mi recuerdo a escala de grises. Estás en mis fotos, y  tu retrato  colgado en las paredes de mi alma. Tu amor de niño aún, mirándome, desde todas las esquinas de esta habitación sin escondites. El reflejo de tu ausencia, que brilla en mis latidos. Se escurren. Pero te sostienen, se mantienen con vida, a pesar de que son años  desde la última vez que de ti los alimenté. Estás en el espacio, entre el sonido y mis entrañas. Entre mi vida y sus lagañas, y la línea que divide la luz de la sombra. Y te sigo, y te pienso, y resucito por la vida que te doy en mi soledad. Cristales de sal vueltos tierra entre mis pies... ¿Volverán a asomarse como azúcar? Porque no quiero que cicatricen mis heridas. Las quiero abiertas, hasta volver a encontrarte entre la sangre y mis huesos. Porque si cierran, sé que habrá sido en vano, y que no habrá sido más de un verano hasta hallarme de nuevo en tu ausencia y volver a buscarte sin salidas. Y hoy, igua...

Amor, Amor... ¡Tú! ¡Sí tú!

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El de la mirada imposible, y las cejas fuertes por donde quiero dejar que caminen mis dedos. El de los labios inyectados de ti con sabor a alma, con sabor a lo impalpable. El de la risa constante y la sonrisa de azúcar, que parece darlas gratis pero yo sé cuanto a ti te ha costado sostenerlas. ¡Tú! ¡Sí tú! El de mis sueños estrictamente curvos y mis realidades precisamente imperfectas. Tú, el de oro líquido enredado en mí, en ti, y en todos mis espacios. Sí Amor, a ti es a quien escribo y sigo, como ríos de tinta en papel rajado, en papel doblado, en papel quemado... Ríos que fluyen un día y otros, se desbordan por caudales quebradizos que más tarde se hacen nada, se evaporan y se vuelven soldados del viento. ¡Sí Amor, a ti te hablo! Aunque aquellos soldados que te digo huyan con mi voz en sus manos y hacia los cuatro rumbos corran. Y te eviten siempre a ti, mi quinta estación. El quinto pétalo de mi rosa de los vientos. Sí Amor...

Sin Una Pieza de Ajedrez - MiniCuento!

Les dejo este regalito por el día del libro! Mi pequeña creación, ganadora del Concurso Interno de Mini Cuento del Colegio Los Pinos! :) Sin Una Pieza de Ajedrez               La noche era fría y húmeda, pero en la pequeña sala de Laburnum Villa los postigos estaban cerrados y el fuego ardía vivamente. Padre e hijo jugaban al ajedrez , tratando de convencerse a ellos mismos de que la armonía de su hogar todavía podía escucharse. Porque ahora todo era silencio. Un silencio que los encerraba entre tres paredes y un grito. Un grito ahogado con voz de mujer, con voz de madre. Una voz incesante que no se cansaba de velar en su oscuro ataúd por su esposo y por su hijo, a quienes los había dejado huérfanos el primer amanecer de mayo, cinco años atrás.             Cinco años en los que el hijo había vivido sin caricias, sin abrazos, sin el color cálido de una sonrisa de azúcar. Sin una mano que ...

Un árbol que crece para abajo

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La gente mira y piensa, y mira y piensa... piensa? No. Sólo se llena de lo que les entra por las pupilas.  Pupilas que ven a un ciego, a un loco... A un perdido y desubicado que parece llevar su vida de cabeza. Que parece crecer como un árbol para abajo. Pobre incomprendido... No se dan cuenta de que aquel ha asentado mejor sus raíces que ellos mismos. Y que no es él quien crece como un árbol para abajo, sino ellos. Ramas ya secas y sin frutos. Inservibles, no deberían seguir viviendo. Si es que aquello puede llamarse vivir. Anaíro
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Se acerca el Día del Libro!!! Y nosotros, ¿qué hemos hecho en su nombre? En mi cole de nuevo he participado en el concurso de Mini Cuento! Pronto les contaré los resultados! :) Deséenme Suerte!... <3 Anaíro.

Palabras

Palabras, palabras... tan vacías cuando no correspondidas, tan voluminosas cuando te encuentran... Cuando te hallan a ti: el deseado, el buscado, el que pide auxilio, el que lo necesita y sus ojos lo piden a gritos aunque tal vez sus palabras lo nieguen. Palabras, sordas y mudas que viajan sin dirección, y es que no es culpa del correo que llega a un buzón equivocado. No es culpa de la carta, sea ligera o pesada. Pero sí que la es de aquel que al lanzar la piedra esconde la mano luego, y ésta cae a quien no conoce la gravedad. Y es ahí entonces, cuando nos hallamos en donde estamos. Es ahí cuando un torbellino de ideas utiliza la alineación de nuestras orejas como puente. Para traspasarnos, de un lado al otro sin dejar rastro alguno al partir. Deberíamos ponerles una luz roja. A ver si así al menos, porque la ley manda, alguna de ellas decide retenerse entre los sesos, por un momento quizás. A ver si la justicia se disfraza de terno y corbata, para parecer más grande que la misericord...
Si no soy yo, ¿QUIÉN? Si no es ahora, ¿CUÁNDO?! SÉ el cambio. Ve por él, que él no vendrá por ti.