Un árbol que crece para abajo
La gente mira y piensa, y mira y piensa... piensa? No. Sólo se llena de lo que les entra por las pupilas. Pupilas que ven a un ciego, a un loco... A un perdido y desubicado que parece llevar su vida de cabeza. Que parece crecer como un árbol para abajo. Pobre incomprendido... No se dan cuenta de que aquel ha asentado mejor sus raíces que ellos mismos. Y que no es él quien crece como un árbol para abajo, sino ellos. Ramas ya secas y sin frutos. Inservibles, no deberían seguir viviendo. Si es que aquello puede llamarse vivir. Anaíro
Comentarios
Publicar un comentario